Redescubriendo mi verdadera identidad a través del amor

El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy

En mi búsqueda constante por encontrar mi verdadera identidad, me encuentro con estas poderosas palabras: ‘El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy’. Ya no necesito buscar más, porque el Amor ha prevalecido. Ha esperado pacientemente mi regreso a casa, y ahora me encuentro en la santa faz de Cristo, sin volver a apartarme.

Cuando contemplo lo que veo, doy testimonio de la verdad de la Identidad que intenté perder, pero que mi Padre ha conservado a salvo para mí. Agradezco a mi Padre por lo que soy, por haber mantenido mi Identidad inalterada e impecable a pesar de los pensamientos de pecado que mi mente ha inventado. También le agradezco por haberme salvado de ellos.

El poder transformador del Amor

El Amor tiene el poder de transformar nuestras vidas. Cuando comprendemos que somos Amor, nos alineamos con nuestra verdadera identidad. Dejamos de buscar externamente lo que ya está presente en nuestro interior. Nos liberamos de los pensamientos limitantes y entramos en un estado de paz y plenitud.

El Amor nos conecta con los demás de una manera profunda y significativa. Nos permite ver más allá de las apariencias y reconocer la divinidad en cada ser humano. Nos brinda la oportunidad de crecer juntos, aprender unos de otros y experimentar la unidad en medio de la diversidad.

Abrazando nuestra verdadera identidad

Es hora de abrazar nuestra verdadera identidad como seres de amor. Es hora de recordar que somos hijos de Dios y que llevamos Su divinidad en nuestro interior. No hay necesidad de buscar fuera de nosotros mismos, porque todo lo que necesitamos está presente en nuestra conexión con el Amor universal.

Cuando nos alineamos con nuestra verdadera identidad, todo en nuestra vida comienza a fluir de manera armoniosa. Experimentamos una mayor alegría, paz y propósito. Nuestros sueños se hacen realidad y atraemos a personas y oportunidades que nos ayudan a crecer y expandir nuestra luz.

En busca del amor: Recordando nuestra verdadera esencia

¿Qué puedo buscar, Padre, sino Tu Amor?

Tal vez crea que lo que busco es otra cosa; algo a lo que le he dado muchos nombres. Mas lo único que busco, o siempre busqué, es Tu Amor. Pues no hay nada más que quiera realmente encontrar. Quiero acordarme de Ti. ¿Qué otra cosa podría desear sino la verdad acerca de mí mismo?

Esa es tu voluntad, hermano mío

Y compartes esa voluntad conmigo así como con Aquel que es nuestro Padre. Recordarlo a Él es el Cielo. Esto es lo que buscamos. Y esto es lo único que nos será dado hallar.

La Verdad acerca del Amor

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